Dairy Poetry

Dairy Poetry recogerá una pequeña colección de poemarios escritos entre finales de los años setenta y el cambio de milenio, aunque la mayor parte pertenecen a la década de los ochenta. Poesía diaria de consumo diario, como la leche. Los primeros que verán la luz, en ediciones en inglés y bilingües, serán Barcelona Blues y Maldiciones y otros Eméticos, todos ellos compuestos entre 1981 y 1982, llevaban casi cuarenta años durmiendo en un cajón. Vistos desde la distancia siguen dando asco, que, en la línea punk en que fueron escritos, ya era lo que se pretendía, que fueran un revulsivo para mente y alma. Beben de fuentes variadas, desde los poetas malditos franceses, William Blake, o la generación beatnik estadounidense, recuperando personajes salidos de la perturbada mente de Howard Phillips Lovecraft, Edgar Allan Poe y de los asesinos, fumadores de hachís, del ismaelita persa de Alamut, Hassan Ibn Sabbah.   

Sobre el autor: De pequeño le gustaba jugar con una pala de plástico verde en la arena de la playa. Hasta que un día le quemó el sol. Desde entonces odia la arena, odia el mar, odia el Sol y odia la playa. Quiso ser hippie pero fue expulsado por comerse las flores. Quiso ser punk pero fue expulsado por comerse los piercings. No concluyó la gran mayoría de los estudios que inició y permaneció algo más del tiempo reglamentario en el servicio militar debido a su conducta ejemplar. Una profesora de literatura orientaría adecuadamente su carrera, aprobándole la asignatura bajo promesa de que jamás se dedicaría a nada que tuviera la más mínima relación con las letras. Hoy es periodista, escritor y editor. Ávido lector ha repasado en infinidad de ocasiones las tiras cómicas de Andy Capp y las de Calvin y Hobbes, particularmente las del primero. Le puede su sentido de la contradicción, desarraigado buscando sus raíces mirando al cielo, es ateo gracias a Dios y, nihilista convencido, ha triunfado como fracasado. Hoy es feliz, aunque le gustaría renovar su cocina.